Ponle play: discos nuevos de Eels, Simpson Ahuevo y No Age

Ponle play

 

Eels

Para reconstruirse, primero hay que destruirse. Y es lo que pretende Mr. E en su nuevo trabajo, uno donde intenta ser optimista, por lo que abundan los teclados con sonidos esperanzadores y donde los recuerdos dolorosos son el punto de partida para alcanzar sentimientos de alegría, a sabiendas que lo que venga será mejor.

La oda al dolor de la banda californiana es lindo, pero no va más allá de la mera exposición de sufrimientos.

 

Simpson Ahuevo

La invitación a la “party” por parte del sonorense sigue ahí, pero le ha dado por ponerse menos desmadroso y un poco más serio. Sin embargo, no pierde esta habilidad para hacernos mover el pie, claro, si eres fan del género, porque su rapeo no da para enormes reflexiones, sino para pasar un rato agradable.

Su compromiso social, sin embargo, está limitado al recuento del día a día del México corrupto. Esa exposición de ideas está bien arropada, aunque lo que más se le da es dar pie para el reventón.

 

No Age

El dúo angelino se desmarca del “ambient punk” que le caracterizó en sus tres anteriores largos para pegarle más a unas cuantas guitarras melancólicas que enmarcan al que será uno de los álbumes indies mas importantes de este 2018.

Si se vale la expresión, ese pop ruidoso que traen como sello de la casa, se depura para mostrar un importante avance en su sonoridad, presentando un rock dinámico que tiene menos momentos de enojo y otros que son más cercanos al dream pop. Igual en su nueva faceta de padres han decidido ver la parte más brillante de la vida. Y la prueba se escucha.

Juárez Góngora

Es orgullosamente yucateco. Egresado de la licenciatura en Periodismo en un colegio de la tierra del panucho y el salbut. Le dio por conocer varias zonas del país hasta que se avecindó en la Ciudad de México, donde se dedica a hacer textos para el mundo del internet. Amante de la literatura, melómano, pero primordialmente cinéfilo, de niño repasó películas en formato Betacam una y otra vez, hasta que finalmente, un buen día, fue al cine y de ahí no pudo salir.

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