Talentos ocultos: “computadoras” contra el racismo y el machismo

 

Hay que saber diferenciar la historia de la forma en la que se cuenta. “Talentos ocultos” es de esos filmes que serán significativos por la leyenda “basada en hechos reales”, más que por su factura.

Y es que el retrato de tres mujeres afroamericanas que tuvieron que vencer la segregación racial y el machismo de su tiempo para alcanzar sus sueños profesionales definitivamente es atractivo, más si sumamos actuaciones convincentes y un reparto solido en los apartados secundarios.

Las tres mujeres en cuestión formaron parte del programa de “computadoras humanas” de la NASA, en días de pleno duelo con su similar de Rusia por la conquista del espacio. Con tenacidad y desparpajo sortearon obstáculos para que su nombre se escribiera con letras de oro en la historia de la exploración espacial.

“Talentos ocultos” no trata de explorar el difícil mundo de estas científicas en su camino por convertirse en ello, aborda más de modo práctico y sin sobresaltos la anécdota, creando por momentos situaciones tensas para el lucimiento de sus protagonistas, un delicioso trío que da solvencia al relato presentado.

Theodore Melfi está en camino a convertirse en un gran “director de actores”. En su anterior trabajo, en “St. Vicent” (2014),  dejó a Bill Murray libre para explorar a placer a ese viejo amargado y ahora Octavia Spencer, Janelle Monáe y Taraji P. Henson conquistan la pantalla por encima de figuras como Kirsten Dunst o Kevin Costner. El de Brooklyn tiene muy buen ojo para elegir casting, pero no abandona la narrativa convencional.

De hecho, el filme se empeña en mostrar las problemáticas raciales que enfrentaron estas damas pero no hay un desprecio colectivo o un grupo de personas que enfrente a las protagonistas por su color de piel, sino que se personifican en poco más de dos personajes que hacen la vida complicada a las, a la postre, figuras de la NASA.

Si bien el filme inspira porque la determinación de las involucradas enamora, la dulcificación de las afrentas que vivieron estas personas convierte a la película en una historia de superación con pocos elementos narrativos a destacar.

Y hay que insistir que el tratamiento para nada demerita la enjundia con que este trío enfrentó desde el mismo sistema el machismo y la segregación racial, al mismo tiempo que el Doctor Luther King y miles de afroamericanos luchaban por sus pisoteados derechos civiles. Cada quien batallando desde su propio trinchera. Porque una cosa es la realidad y otra la ficción.

Centrarse en este trío por encima de las luchas a su alrededor es al mismo tiempo un logro y un desatino por parte de Melfi. Sacrificó drama por calidez, dado que en el día a día de estas mujeres se respira hartazgo y frustración, mismos que desaparecen cuando encuentran en casa comprensión y apoyo para luchar por un sitio que les pertenece.

Como alguno de los tantos cohetes que se lanzan en el filme, de principio a fin sabemos que “Talentos ocultos” habrá de llevarnos a elevadas emociones, pero, así como los fracasos de la NASA presentados, antes de alcanzar esos minutos en donde nos sentimos bien por el destino de estas afroestadounidenses, hay varias explosiones, momentos que no cuajan, que representan pequeñas derrotas.

Otro tipo de filme hubiera sido más justo para hacer merecido homenaje a la tenacidad de Katherine Johnson, Mary Jackson, and Dorothy Vaughan, sin embargo, “Talentos ocultos” es una cinta sobre estas batallas contra la opresión y el “status quo”, una que los discriminados nunca lucharon solos, sino en compañía. Y esa camaradería es lo mejor que ofrece la segunda película de Thedore Melfi.

Hidden Figures (2016)

Director: Theodore Melfi.
Guión: Allison Schroeder, Theodore Melfi.
Reparto: Taraji P. Henson, Octavia Spencer, Janelle Monáe, Kevin Costner, Kirsten Dunst.
Fotografía: Mandy Walker.
Edición: Peter Teschner.

 

Texto publicado en Azteca Noticias.

Imágenes tomadas de las redes sociales de la película “Hidden Figures”.

Juárez Góngora

Es orgullosamente yucateco. Egresado de la licenciatura en Periodismo en un colegio de la tierra del panucho y el salbut. Le dio por conocer varias zonas del país hasta que se avecindó en la Ciudad de México, donde se dedica a hacer textos para el mundo del internet. Amante de la literatura, melómano, pero primordialmente cinéfilo, de niño repasó películas en formato Betacam una y otra vez, hasta que finalmente, un buen día, fue al cine y de ahí no pudo salir.

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