Ponle play: discos nuevos de Tokyo Police Club, Alex Anwandter y Lil Wayne

Ponle play

 

Tokyo Police Club

Los canadienses no se complican la vida, simplemente quieren pasársela bien y eso es visible desde el título de su quinto álbum de estudio hasta las letras en donde abordan estas ganas de diversión sin mayores complejidades.

Mucha guitarra y ritmos veloces para demostrar, una vez más, que lo suyo es el vértigo, fieles a su escuela de punk feliz.

 

Alex Anwandter

La onda disco y funk del chileno se convierte en el vehículo ideal para poner a la identidad como el tema central de su nuevo discos. Quiénes somos y qué nos defines como latinos es parte de la interrogante, pero también todo lo que está vinculado con la sexualidad, lo social, incluso lo político.

Lo que sobresale ahora son los detalles, por lo que fusiona con alegría producción y discurso, partiendo de la idea de que son estas “pinceladas” las que nos hacen únicos e irrepetibles. Incluso él se transforma para ser más cercano a lo que pregona, sin dejar de lado de que su música habla más que su imagen, así como nuestras acciones deberían decir más que cómo nos vemos.

 

Lil Wayne

No cabe duda que los raperos suelen ser más poderosos cuando están en conflicto, los reflectores y la fama parecen marearlos, y aunque el de Nuevo Orelans nunca ha sido partidario de exhibirse al modo “bling bling”, problemas legales y personales pusieron su carrera y su vida al borde del final. Sin embargo, sabe sacar provecho de las amargas experiencias para escribir como nunca y soltar frases contundentes como siempre.

“El cartero” se presenta vulnerable en su nuevo disco y así, con máscara de chavorruco, llega con enorme fuerza para reclamar su espacio entre los raperos más influyentes de la unión americana. Y pega con más potencia que muchos de los nuevos talentos. El álbum es un verdadero triunfo. En todos los sentidos.

 

Juárez Góngora

Es orgullosamente yucateco. Egresado de la licenciatura en Periodismo en un colegio de la tierra del panucho y el salbut. Le dio por conocer varias zonas del país hasta que se avecindó en la Ciudad de México, donde se dedica a hacer textos para el mundo del internet. Amante de la literatura, melómano, pero primordialmente cinéfilo, de niño repasó películas en formato Betacam una y otra vez, hasta que finalmente, un buen día, fue al cine y de ahí no pudo salir.

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