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Míster Babadook está en el rincón de tu habitación

El pequeño niño de grandes ojos, tez muy blanca y cabello rizado revuelta se te acerca. Con tono de inocencia te implora: “No quiero que nada malo te pase, mamá”. Lo escuchas y te enterneces porque únicamente es genuina preocupación infantil… ¿no es así? ¿Verdad?

Lo abrazas y cierras el tema. Vives solo con él, y es más urgente sobrevivir a tus tediosos, oscuros y tristes días. Pero las noches llegan y el pequeño actúa cada vez más extraño. Ya no son sólo palabras, su rostro se transforma por el miedo, no puede dormir y culpa de todo lo extraño que sucede en tu hogar al personaje de un cuento… Míster Babadook. Al principio no le crees y le pides que deje de mentir, al fin y al cabo, es normal que los niños tengan un amigo imaginario, ¿no?

Hasta que llega esa noche en la que te susurran con voz gutural… “Ba-Ba-Doook”.

Y esa es la trama de la película de terror australiana “Míster Babadook”, de la cual, por alguna razón, no sabía que existía hasta el momento que me la encontré entre las sugerencias en DVD. El cartel, con sólo una figura oscura y con sombrero, captó mi atención y pensé lo que todos cuando no tenemos nada mejor qué ver: “Vamos a ver qué tal”.

Resultado: Una noche de nervios, cuando hace muchísisimo tiempo no lo estaba porque como una pedante fan del género de terror y gore, ya pocas películas me producen auténtico miedo. Y Míster Babadook lo logró.

La historia parece no ser nada extraordinario. Amelia, una joven madre que evidentemente no supera la muerte de su esposa, se ve obligada a trabajar y cuida a su pequeño hijo Samuel, un niño físicamente encantador obsesionado con los monstruos y la magia, pero a quien le hace falta un par de buenas nalgadas.

La protagonista se ha olvidado de si misma, trabaja en un asilo de ancianos y es el paño de lágrimas de una hermana que evidentemente se limita a tolerarla cuando no la necesita. Y a Samuel, el inocente Samuel, nadie lo quiere cerca más de 10 minutos. Vaya, ni su propia madre, quien le transmite todos los días que estaría mejor sin él, aunque jamás le haya dicho “no te quiero”.

Samuel y Amelia viven solos en una lúgubre casa, en compañía de un perrito. Al pequeño le gustan los cuentos, y un día toma del librero “Míster Babadook”, un libro desplegable -de esos que a todos los niños nos encantaban- pero con textos que difícilmente un padre leerá a sus hijos: “Si está en una palabra o en una mirada, no puedes librarte del Babadook. Si tú eres alguien muy listo, y sabes lo que hay que ver, entonces puedes ser amigo de alguien especial… un amigo tuyo y mío. Su nombre es Mister Babadook, y este es su libro. Un sonido estruendoso, y luego tres agudos golpes… ba, BA-ba Dook! Dook! Así sabes que él está cerca. Lo verás si observas…”

A partir de ahí, las cosas se desmoronaron más. Empiezan a ocurrir sucesos extraños en la casa -ruidos, sombras, cristales en la comida de Samuel- que son atribuidos al niño, hasta que Amelia empieza a escuchar susurros y tener visiones con una figura de capa y sombrero. Y tal vez, por incitación de ¿Míster Babadook? nace en ella un irreprimible deseo de lastimar a su hijo. Por cada noche que no duerme por los temores de Samuel a causa del Babadook, en ella crece la ansiedad, aumentada por el ambiente lúgubre y olvidado en el que vive y la tristeza de la muerte de su esposo.

Y no sólo él sufrirá las consecuencias del comportamiento de su madre. Sangre inocente se derramará…. así que Samuel deberá enfrentarse al Babadook para salvar a su madre.

¿Por qué me gustó Míster Babadook? Porque logró que me identificara con el dolor de Amelia, porque me sentí en esa casa olvidada y triste, porque debe ser muy difícil el enfrentarte a la vida que no elegiste y porque no hay nada más temeroso y cierto que las fantasías de los niños. Y que se vuelvan realidad. Y los gráficos me parecieron fascinantes.

¿Para quién recomendaría esta película? Para quienes deseen salirse de las fórmulas del terror y tengan debilidad por el horror de antaño, sin tanto derramamiento de sangre y transforme miedos reales, que todos tenemos, en verdades tangibles.

La película es dirigida por Jennifer Kent, quien también escribió el guión. Los protagonistas son Essie Davis (seguro la viste en The Matrix), Noah Wiseman, Daniel Henshall, Hayley McElhinney, Barbara West y Ben Winspear.

María del Mar Boeta

María del Mar Boeta

Quiere un muñeco tamaño real de Chucky el Muñeco Diabólico. Piensa pagarlo con sueldos de reportera, historiadora y Copy Writer. Escribe bien bonito para el proyecto rock-musical-psicodélico Malosa Mami.

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