Las Aparicio: víctimas de una añeja y recurrente maldición

 

El que mucho abarca poco aprieta y los realizadores de “Las Aparicio” intentaron, infructuosamente, ser igual de atrevidos y polémicos como la serie de televisión que se convirtiera en culto en el centro del país. Al final, hay tantas historias por contar que ninguna logra el nivel de intensidad alcanzado por varios de los capítulos que conformaron el producto televisivo.

No es nuevo. Es otra de las maldiciones mediáticas: llevar series de tv a la pantalla grande rara vez tiene éxito, debido a la extensión. Los productos para televisión pueden desarrollar a sus personajes en varias horas y segmentos, mientras que el cine exige ser conciso y breve. El clan de mujeres más poderoso mediáticamente hablando no pudo con la encomienda.

Tan es así que la historia más rica es la del joven Juan (Tenoch Huerta), el hombre que llama la atención de estas mujeres que padecen una maldición que les impide parir hijos varones y cuyos maridos siempre mueren al poco tiempo de iniciar el matrimonio con ellas. Y es que hay varias subtramas que se explotaron en la teleserie, no así en la cinta.

Cada una de estas féminas presenta una existencia interesante, desde la abogada que pelea por la justicia sin importar el poderío de los funcionarios a quienes enfrenta hasta la pareja de lesbianas que desean convertirse en madres. Pero, todos estos aspectos se quedan en la superficie, van al anecdotario, el director Moisés Ortiz Urquidi presenta su primer largometraje con poca fortuna, lo que no había ocurrido en los formatos breves, pues es la mano detrás de los envolventes y atractivos comienzos de varios productos de Argos Comunicaciones como “Infames” y “Las Aparicio”.

Y es que el guión quiso incluir muchos temas: las muertas de Juárez, la condición de los migrantes en el país, el empoderamiento de la mujer. Esos tópicos más otros igual de interesantes fueron los que hicieron que otro tipo de audiencia virara a ver a la teleserie, pero en el cine lo que vemos un bosquejo, una idea, de lo que estas damas están dispuestas a hacer por amor, ideología y desarrollo personal y profesional.

Los diálogos pretenden ser profundos, hay interacciones entre las protagonistas para tratar de adentrarnos en ese círculo que defienden con uñas y dientes el empoderamiento de la mujer, pero, ni las borracheras, ni las fantasías, ni los flashbacks funcionan porque lo que aparece en pantalla es un grupo de féminas en conflicto y que solucionan sus problemas de un modo sencillo. Entonces, todos esos temas tabúes que estas protagonistas venían a reventar no explotan nunca.

Esa complejidad en las elecciones de las cinco mujeres retratadas no aparece, hay una promesa de ver a este grupo defender su existencia ante la figura del “macho”, representado por sus ancestros y sus decisiones, pero para cuando los créditos hacen aparición notamos con tristeza que “Las Aparicio”, esas que en televisión adquirieron tanto renombre por su arrojo, entereza y determinación, en el cine simplemente no aparecieron.

Todavía más flojo, el montaje pretende irnos involucrarnos en las vidas de cada una de estas mujeres mientras están en una suerte de retiro de la cotidaneidad en la finca cafetalera de la familia, y mientras que la matriarca comienza pujante y con fuerza (Isaura Espinoza) y se va apagando conforme los minutos avanzan, el resto del elenco va y viene con sus conflictos en deslucidas remembranzas al pasado y el origen de la maldición, misterio que para cuando por fin es desvelado ya no tiene sentido. Quizás tantas manos involucradas en el proceso de edición no hayan permitido la fluidez obligada.

Hay tibias referencias a temas de la liberación sexual de la mujer, de la valentía para ejercer cualquier profesión sin importar la discriminación de los colegas hombres, el derecho a formar una familia sin importar la orientación sexual, pero en ningún momento se profundiza y, por lo que la serie de televisión representó para muchos de sus seguidores, “Las Aparicio” merecían un cierre más decoroso.

Las Aparicio (2015)

Director: Moisés Ortiz Urquidi.
Guión: Verónica Bellver, Lucía Carreras, Leticia López Margalli, Natassja Ybarra.
Protagonistas: Ana de la Reguera, Ileana Fox, Liz Gallardo, Eréndira Ibarra, Isaura Espinoza.
Edición: Jorge García, Andrés Eichelmann Kaiser, Moisés Ortiz Urquidi, Jerry Rodriguez Burckle, Tonalli Villaseñor.
Fotografía: Alberto Anaya.

Texto publicado en Azteca Noticias.

Juárez Góngora

Es orgullosamente yucateco. Egresado de la licenciatura en Periodismo en un colegio de la tierra del panucho y el salbut. Le dio por conocer varias zonas del país hasta que se avecindó en la Ciudad de México, donde se dedica a hacer textos para el mundo del internet. Amante de la literatura, melómano, pero primordialmente cinéfilo, de niño repasó películas en formato Betacam una y otra vez, hasta que finalmente, un buen día, fue al cine y de ahí no pudo salir.

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