Cine

La mujer maravilla: el éxito que DC necesitaba

 

Por lo general, el mundo de los superhéroes está rebosante de testosterona. Buenos y malos se lían a golpes para que al final el bien prevalezca y la humanidad descanse tranquila a sabiendas que hay por ahí un grupo de fortachones invencibles. Por suerte, aparece una hermosa mujer que los va a poner de cabeza para decirle que el amor es la clave y no la venganza (sí, Batman, hay que hacer algo con el pobre Bruce) o la todopoderosa presencia de un casi dios (esa es para Superman, desde luego).

Mujer Maravilla” es la cinta que el universo de DC necesitaba para competir al tú por tú con lo que Marvel ha logrado.

Tampoco es la gran película que representa un parteaguas en el mundo del cine de superhéroes, pero sí la primera que sienta precedente de que las mujeres tienen otro modo de hacer las cosas, más elegante, con mayor sentimiento y que encanta por igual a hombres y mujeres.

Si bien, el cine de superhéroes no es un tema de géneros, sabemos que en edades más tempranas estos referentes pop definen un poco el modo de incluir a hombres y mujeres en un entorno igualitario, reconociendo diferencias físicas pero sin hacer a los demás a un lado por eso.

Y lo que pasa con “Mujer maravilla” es significativo, porque luego de varios intentos fallidos por conjugar calidad visual con un argumento hábil, DC Comics por fin dio con su representante y resultó que viene con cara de “ella”.

La historia sigue el tradicional recorrido de la infancia del héroe, su enfrentamiento contra la realidad y el momento en el que abraza el rol como paladín de la justicia. La diferencia es que está película se trata todo el tiempo de Diana (Gal Gadot) y no de la figura en que habrá de convertirse. Su asombro por la falta de empirismo ante lo que entiendo por su formación y múltiples lectuas es genuino, mucho más noble y acertado que cuando vimos a Thor en la película del mismo nombre.

Lo de Gal Gadot es notable en todos los sentidos. Al momento de anunciarse su elección como La Mujer Maravilla muchos dudamos ante la falta de producciones en donde haya evidenciado un histrionismo destacado. Es hermosa, nadie lo discute, y tiene la enorme característica de que su rostro puede llenar la pantalla con una luminosidad envidiable. El aspecto debatible fue la figura. Era por mucho la imagen contraria de la Wonder Woman con la que crecimos. Y ese fue el gran acierto del producto Zack Snyder.

La directora Patty Jenkins hizo de la frágil figura de Gal Gadot el pilar en el que construiria un discurso más maravilloso que la heroína misma: la aceptación.

Porque en el mundo del cine los esterotipos parecen más infranqueables que los muros fronterizos y es precisamente donde atacó Jenkins para hacer ver a las nuevas generaciones que la mujer no necesita un cuerpo voluptuoso o la cabellera rubia de infarto para triunfar. La amazona Diana es, aunque se explore poco, una fémina preparada, culta, entendida de muchas artes y ciencias, desentendida de su impresionante belleza, pero sobre todo, curiosa, deseosa de entender la naturaleza destructiva del ser humano. Y eso es lo que ofrece “La Mujer Maravilla“.

 

Fue el ícono del poder femenino de entonces y llega para hacerlo de nuevo, rompiendo estructuras y restructurando discursos.

Es simpático, porque tiene el tono de un filme de Marvel y es a la vez la gran historia encabezada por una heroína que esos estudios hubiera querido hacer. Y el gran mérito es de Jenkins, quien llena a Diana de matices, es colorida, poniendo de lado la bicromática visión de DC.

Sin embargo, cojea del mismo pie que la gran mayoría de la cintas del subgénero: los villanos.

En ésta es todavía peor pues estamos hablando de un enfrentamiento de dioses y el casting no hace justicia a lo que se nos propone de inicio. Ese bando sigue siendo un compendio de bultos unidemensionales que ponen cara de ejecutor y resisten sólo 5 minutos a la hora del efrentamiento.

Si Gadot tiene carencias como actriz (yo sólo la he visto en el rol de Wonder Woman) están muy bien maquilladas por la puesta en escena, Gal muestra una Diana Prince entregada, con arrojo y físicamente perfecta: no hay senos enormes, pero sí mucho corazón; no tiene las piernas de ensueño, pero sí una valentía a prueba de balas… la nueva Mujer Maravilla no se toma tan en serio a sí misma como película, pero sí deja en claro que las mujeres pueden hacer este universo mucho, pero mucho mejor. Y no hablo del universo fílmico. Necesitan más oportunidades para estar al frente, eso está claro.

 

Wonder Woman (2017)

Director: Patty Jenkins.
Guión: Allan Heinberg.
Reparto: Gal Gadot, Chris Pine, Connie Nielsen, Robin Wright, Danny Huston, Elena Anaya.
Fotografía: Matthew Jensen.
Edición: Martin Walsh.

Juárez Góngora

Es orgullosamente yucateco. Egresado de la licenciatura en Periodismo en un colegio de la tierra del panucho y el salbut. Le dio por conocer varias zonas del país hasta que se avecindó en la Ciudad de México, donde se dedica a hacer textos para el mundo del internet. Amante de la literatura, melómano, pero primordialmente cinéfilo, de niño repasó películas en formato Betacam una y otra vez, hasta que finalmente, un buen día, fue al cine y de ahí no pudo salir.

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