Cine

La cumbre escarlata: los hermosos fantasmas de Guillermo del Toro

El horror y el terror no son lo mismo, aunque la gran mayoría de las veces suelen ir de la mano. El segundo es un miedo fuera de proporción, mientras que el primero puede hacer referencia a algo perturbador o que nos causa asco. Es un sentimiento intenso. Guillermo del Toro es un maestro para provocar ambas sensaciones y en su más reciente trabajo, “La cumbre escarlata”, quiso experimentar con el horror.

En realidad, “La cumbre escarlata” es un melodrama gótico. Del Toro ha logrado que Hollywood haga lo que él quiera, dada su probada capacidad para crear fantasías y universos inquietantes como hermosos por igual. Como intento, no es nada despreciable, pero, dada la facilidad del jalisciense para crear monstruos y dejarnos las imágenes de encargo para futuras pesadillas, sí extrañamos esos momentos de miedo que consigue con tanta plasticidad.

“La cumbre escarlata” es antes que nada una historia de amor, una envuelta en la intrincada psique de sus protagonistas. Es una cinta en donde los espectros causan miedo por su apariencia pero los verdaderos monstruos son hermosos por fuera, aunque con un alma dañada y podrida por dentro.

En el aspecto visual, Del Toro sigue dando cátedra en los quehaceres del cine estadounidense, tanto color se verá recompensado en las próximas nominaciones a los premios Oscar, en donde seguro alcanzará menciones en las categorías relacionadas con el arte y producción.

El montaje “perverso” de Del Toro no podía ser más lúdico: está contando una historia de fantasmas y los colores son tan gloriosos, tan brillantes, que uno no lo comprende hasta que se acerca el final y se ponen en evidencia los secretos al interior de esa mansión que funge a la vez como otro protagonista del filme.

El melodrama es un género que el tapatío ha cultivado poco y se nota: el apartado romántico adquiere niveles interesantes cuando se centra en explicar las uniones de ciertos personajes, pero cuando se dedica a la historia convencional, se torna aburrido.

Su forma de hacer cine “a la antigüita” es lo más destacado de la cinta. Se nota la intención de homenajear esas añejas historias de amor gótico, pero los amantes del terror muy difícilmente saldrán contentos de la sala.

“La Cumbre Escarlata” es, sin duda, una película de monstruos. No abundamos mucho en ello porque sería un enorme spoiler, pero la idea es clara, aunque no sencilla: tomar a esos clásicos causantes de miedo como el vampiro, el hombre lobo, el fantasma, hacerse de su esencia y darle un giro de tuerca: ¿qué pasaría si el espanto no luce como tal?

Hay una mansión podrida pidiendo descanso a gritos, porque está cansada de tanto sufrimiento. Porque no es lo mismo ser un fantasma que estar vivo y transitar por el tiempo como uno. Los fantasmas de Del Toro son reales y caminan entre nosotros. Pero sólo algunos alcanzan a verlos.

Crimson Peak (2015)

Dirección: Guillermo del Toro.
Guión: Guillermo del Toro, Matthew Robbins.
Protagonistas: Mia Wasikowska, Jessica Chastain, Tom Hiddleston, Charlie Hunnam.
Edición: Bernat Vilaplana.
Fotografía: Dan Laustsen.

Juárez Góngora

Es orgullosamente yucateco. Egresado de la licenciatura en Periodismo en un colegio de la tierra del panucho y el salbut. Le dio por conocer varias zonas del país hasta que se avecindó en la Ciudad de México, donde se dedica a hacer textos para el mundo del internet. Amante de la literatura, melómano, pero primordialmente cinéfilo, de niño repasó películas en formato Betacam una y otra vez, hasta que finalmente, un buen día, fue al cine y de ahí no pudo salir.

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