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Elecciones en América Latina y otros casos, ¿mueren los proyectos de izquierda?

 

¿Qué pasa en América Latina? ¿Mueren los proyectos de izquierda y algunos modelos populistas?

Las últimas semanas han sido decisivas para algunos modelos de gobierno construidos durante la primera década del siglo. Ya sea por la vía democrática o la militar, los principales países de América Latina establecieron propuestas identificadas en su mayoría con posturas de izquierda que al parecer han agotado su tiempo de vida.

El primer caso podría ser Argentina con el fin de los gobiernos peronistas establecidos en el modelo K, impulsado por el matrimonio Kirchner – Fernández. Tras el resultado de la elección presidencial del 25 octubre que obligó a ir a una segunda jornada para decidir entre Daniel Scioli (oficialista) y Mauricio Macri (oposición y gobernador de Buenos Aires capital). El resultado, el fin de la era del proyecto que durante 12 años ha llevado el control de unos de los países más influyentes del continente.

Ahora las discusiones continúan con un país dividido y con un cuestionamiento constante hacia los resultados de la administración encabezada por Cristina Fernández en los que se incluye el avance en el reconocimiento de derechos humanos y los pendientes históricos por las dictaduras que afectaron a la nación, a su vez, no se omiten las observaciones por la situación económica y los altos índices de corrupción que empañan el actuar del gobierno.

Se suma a la polémica la entrega del Bastón de Mando y Banda Presidencial, acto solemne que debe realizarse en el Congreso Nacional, pero el presidente plantea realizar la ceremonia en un espacio cerrado y privado. El motivo podría ser el control peronista dentro de la cámara y el momento incómodo que podría atravesar el mandatorio entrante.

Seguimos con Brasil, ya que la sospecha permanente y la desaprobación hacen sombra a la gestión de Dilma Rousseff, quien en su segundo período ahora enfrenta un proceso de juicio político para su destitución por acusaciones en su contra por supuesta manipulación de información fiscal en las cuentas del gobierno para el 2015.

Dilma, que sucedió al internacionalmente reconocido Lula Da Silva -el presidente que hizo de Brasil una de las potencias más importantes en vías de desarrollo- ha atravesado por momentos complicados, en los que se incluyen los compromisos deportivos internacionales pendientes, las constantes han sido los escándalos y señalamientos de corrupción y fallas en la economía que han hecho salir a la calle a miles de brasileños (y no a bailar), no olvidemos que incluso se temía que el Mundial de Futbol del 2014 se viera afectado en cuanto su realización y logística.

Otro de los reveses al bloque de izquierda en América Latina, calificados en algunos casos como populistas, es la derrota en las elecciones del pasado 6 de diciembre de Nicolás Maduro en Venezuela, con una aplastante diferencia ante el bloque opositor.

Con demandas en materia de derechos humanos, represión a protestas públicas, una crisis económica en gran parte alimentada por la corrupción y un desabastecimiento escandaloso de productos de consumo básico, el presidente Maduro perdió el control del Congreso Nacional quedando el Partido Socialista Unido de Venezuela con 55 plazas de las 167 que componen al legislativo, el bloque opositor obtuvo 107 a las que lo más seguro se sumen las 3 de representación indígena, quedan en disputa dos puestos que podrían inclinar la balanza a favor de una mayoría calificada que enfrente al modelo chavista.

Por último, alguien que no la está pasando del todo bien es la presidente chilena Michelle Bachelet, quien tras haber dejado su primera gestión con una aprobación de más del 80%, hoy se encuentra con fuertes cuestionamientos en materia de corrupción, eficacia de sus políticas públicas y reformas de estado, en las que se incluye la elaboración de una nueva Constitución Política.

La ex titular de ONU Mujeres se encuentra actualmente con una muy baja aprobación de apenas 26% y se considera que aún puede descender más, debido a los señalamientos de tráfico de influencias y conflicto de intereses que se realizan no solo hacia sus colaboradores, si no que incluye a sus familiares cercanos.

Es así como la realidad de los modelos que representaron en América Latina un reavivamiento de la llamada izquierda política pasan por una fuerte crisis, en especial aquellos que se basaran en prácticas demagógicas y mediáticas, la pregunta sería ¿cómo afectará esto a México? Y más aún ¿son un mensaje para el 2018? La respuesta la veremos en los próximos años.

Oscar Mendoza

Comunicólogo de profesión. Chilango por nacimiento, yucateco por adopción y convencimiento. Interesado en temas sociales, justicia, derechos humanos, tendencias, moda, comida, música, arte y culturas. La política me apasiona y las rarezas me hacen perder la cabeza. Creo en el fin de mundo y espero el colapso zombie.

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