Cine

El planeta de los simios: la guerra: Al César lo que es del César

 

Cuando la reinvención de “El planeta de los simios” llegó en el 2011 pocos pensamos que había algo nuevo que aportar a una saga que en los 70 se desgastó tal y como Pierre Boulle advirtió que ocurriría con los hombres en la novela homónima. Pero no. Con la llegada de “El planeta de los simios: La guerra” se confirma que este círculo interminable que humanos y monos viven en la ficción encontró la pieza que faltaba para su redondez.

Ahora todo cuadra, todo nos regresa a ese comienzo en 1968, a ese grupo de astronautas que se sorprenden de la evolución de los simios.

“La guerra” es por dentro, es la batalla que libra el protagonista consigo mismo por entender qué lo diferencia de los humanos. Se trata de César asumiendo el control total de su “lado mono”, ese que no comulga con los modos de los hombres.

En el apartado técnico, Matt Reeves y su equipo dan un paso adelante hacia el futuro y lo que “covertirse en otro” significa. Porque enfundado en la piel de César, Andy Serkis es amo y señor de la cinta, pese a que no vemos más que el resultado de sus movimientos capturados por computadora.

“El planeta de los simios: La Guerra” se apoya en dos piezas literarias para construir un digno cierre de la saga: el texto de Boulle y la Biblia. César libra el mismo pleito interno que Moisés al momento de dirigir a sus seguidores hacia un mundo lleno de paz. Pero antes, deberán superar los latigazos meseánicos y el yugo del tirano, en este caso un grisaceo Coronel (Woody Harrelson), así, si nombre, porque es la representación humana de nuestro instinto de superviviencia: peleado con su misma especie por los prejuicios y el temor.

Con el rol asumido a cabalidad como pastor del rebaño ante cualquier situación, César vivirá momentos que por fin unen a este renacimiento con los filmes que revolucionaron el modo de contar futuros distópicos en el cine. Ya ni siquiera se trata de encontrar los “huevos de pascua” en la cinta, está más claro que el agua: Nova, Cornelius, el desierto, el silencio de los humanos, las cloacas con pintas… el modo de adentrar esta pieza al círculo interminable que planteó la saga original.

Y ante una película tan oscura era necesaria una válvula de escape. Por eso Bad Ape (Steve Zahn) funge como patiño, para dar un poco de descanso a tanta violencia y maltrato. Porque ni siquiera la nieve arroja un poco de claridad ante la ira, desilución, pesadumbre y tristeza que viven los simios a la hora de toparse con el lado más fiero de los seres humanos, ese que brota cuado estamos en peligro.

Dentro y fuera del filme se vive una lucha de generaciónes. Por fuera se contrastan esas interminables horas de maquillaje para convertir a un actor en mono con las caras llenas de puntitos y trajes extravagantes para una futura conversión digital. Por dentro, los humanos se enfrentan a su exterminio y al inminente futuro en donde no podemos ni articular palabras, mientras que los simios comprenden que no pueden ser humanos, porque de lo contrario no evolucionarían.

El apocalipsis tiene cara de orangután, porque el ciclo de la naturaleza es así: una raza se extingue, otra prevalece y domina. Hasta que alguien más llegue a romper el orden de la cadena.

A Reeves le gusta presumir su logro, y hace bien. Como pocas veces antes visto, los simios llenan de close ups la pantalla para mostrar el perfeccionamiento del trabajo digital. Esas expresiones dan otro matiz a la historia de monos contra humanos. Están molestos, ofendidos, se sienten ultrajados. Y esas caras nos invitan a tomar partido, porque está más que claro que para el director los “malos” somos nosotros.

El Coronel de Reeves está dibujado al puro estilo nazi, con esta idea de raza pura y desdén ante lo que es opuesto. Lástima del tono exagerado en la musicalización y hacia el cierre, porque pudo haber sido la más completa de esta nueva entrega, pero el reinicio, esa cinta del 2011, es mucho mejor porque jugó a ser reinvención y continuación al mismo tiempo, sólo que no lo supimos hasta hoy, ahora que “El planeta de los simios: La guerra” nos enseñó el comienzo del fin.

 

War of the planet of the apes (2017)

Director: Matt Reeves.
Guión: Mark Bomback, Matt Reeves.
Reparto: Andy Serkis, Woody Harrelson, Steve Zahn, Amiah Miller.
Fotografía: Michael Seresin.
Edición: William Hoy, Stan Salfas.

 

Juárez Góngora

Es orgullosamente yucateco. Egresado de la licenciatura en Periodismo en un colegio de la tierra del panucho y el salbut. Le dio por conocer varias zonas del país hasta que se avecindó en la Ciudad de México, donde se dedica a hacer textos para el mundo del internet. Amante de la literatura, melómano, pero primordialmente cinéfilo, de niño repasó películas en formato Betacam una y otra vez, hasta que finalmente, un buen día, fue al cine y de ahí no pudo salir.

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