Cine

El payaso del mal: no hay risas para los condenados

Hay en los payasos una tendencia bastante marcada: cuando somos niños o nos gustan mucho o de plano nos espantan. El cine ya ha hecho esfuerzos antes por ocasionar terror con esa situación y ha logrado resultados muy desiguales.El payaso del mal se suma a la lista e intenta no ser una más del montón.

Eli Roth, ese cineasta amante del terror y la violencia explícita, se topó de pronto con un tráiler que vendía la historia de un hombre que se pone un disfraz de payaso que al tiempo no se pudo quitar, convirtiéndose poco a poco en un monstruo. El avance decía que él producía, lo cual era falso, pero como este señor tiene buen olfato para el dinero, buscó al realizador y le propuso hacer dicha película.

Y lo que vemos en pantalla es interesante porque más perverso no puede ser: un hombre que sin deberla ni temerla decide darle una satisfacción a su hijo y termina volviéndose en un devora niños.

Es macabra, demasiado. Y pensamos que el sello Roth permitirá ver más gore que de costumbre. La verdad es que no. Jon Watts no es un realizador debutante pero tampoco tuvo la malicia suficiente para elevar su Payaso del Mal a niveles de locura, lo cual se hubiera agradecido pues ya hay variadas historias con estos personajes demostrando toda su maldad oculta en maquillaje.

Pese a ello, más que ser un filme donde el disfraz de payaso es un mero pretexto para hacer un filme extravagante, es en realidad una gran metáfora sobre el mal que poco a poco puede corromper al tipo común. Los designios sombríos que hablan sobre un fin de la humanidad no refieren a enorme monstruos destruyéndonos, sino a la humanidad abrazando su parte animal y deshaciéndose del prójimo como parte de una lucha por sobrevivir. Entonces, hay un monstruo que tiene que comer niños para no morirse de hambre y es cuando la ley del más fuerte se vuelve escalofriante.

El payaso del mal decide llevar esta invasión de cuerpo y mente fuera de los rincones oscuros en donde el disfraz se apodera del protagonista. Así, rompe con la tradición de los payasos malignos que sólo unos cuantos pueden ver o que se asoman para matar a sus víctimas cuando una o dos personas están presentes. Este payaso se adueña de los espacios, sale a buscar a su presa, es más un lobo que un fantasma. Pese al argumento fantástico, la pesadilla se vuelve real porque está ahí afuera, porque tiene hambre.
No es la cinta de espantos convencional que trata de generar miedo ante situaciones supuestamente inesperadas. De hecho, el comienzo es, pese a la parte más novedosa del filme, el más convencional en las estructuras de las cintas de horror. La verdadera pesadilla es la que vive la familia desintegrada por una maldición. No dejamos de sentir pena por el protagonista que simplemente quiso regalar una sonrisa, pero el mal es así y se vale de cualquier motivo para desatarse.

Esperábamos más de El payaso del mal, sí, pero eso no quita que sea un filme que los amantes de lo tétrico van a disfrutar y en donde un payasito, sin emular a lo que suele ocurrir en las fiestas infantiles, les va a hacer dejar la sala con un macabra sonrisa.

Clown (2014)

Director: Jon Watts.
Guión: Christopher D. Ford, Jon Watts.
Protagonistas: Andy Powers, Laura Allen, Christian Distefano.
Fotografía: Matthew Santo.
Edición: Robert Ryang.

 

Texto publicado en Azteca Noticias: http://www.aztecanoticias.com.mx/notas/entretenimiento/221422/el-payaso-del-mal-el-demonio-se-vale-hasta-de-lo-bueno

Juárez Góngora

Es orgullosamente yucateco. Egresado de la licenciatura en Periodismo en un colegio de la tierra del panucho y el salbut. Le dio por conocer varias zonas del país hasta que se avecindó en la Ciudad de México, donde se dedica a hacer textos para el mundo del internet. Amante de la literatura, melómano, pero primordialmente cinéfilo, de niño repasó películas en formato Betacam una y otra vez, hasta que finalmente, un buen día, fue al cine y de ahí no pudo salir.

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