Imagen: RTVE

El arte como alternativa para la prevención del suicidio

Ni huracanes ni terremotos o plagas, la especie humana es de por sí auto destruible. La madre naturaleza ha sido paciente y benévola con nosotros. Sabia, como es, le da al hombre todo el tiempo que necesite para acabar consigo mismo y con ella también. ZAB.

Definición de suicidio: todo caso de muerte que resulte directa o indirectamente de un acto positivo o negativo realizado por la víctima, sabiendo que ella debía producir este resultado. Émile Durkheim

Con más de doscientos fallecimientos, en el 2018 Yucatán rompió el récord de más muertes por suicidio. En lo que va del 2019 varias notas de suicidio han sido comentadas en diversos medios informativos. La muerte silenciada le dicen, porque llega de manera tan silenciosa que no la escuchas. Las personas jamás piensan que sus seres queridos pudieran llegar a tanto. Ni familiares ni medios están dispuestos a publicar, más de lo necesario, casos de suicidio. En Yucatán no pasa nada. Mientras tanto, nuestros jóvenes y adultos mayores se están quitando la vida. El suicidio es un tabú que la sociedad no ha podido superar, ni comentar. Cabe preguntarse ¿qué estamos creando como sociedad para que tantos se suiciden?

La muerte es un final al que todos tenemos que llegar o es un principio de algo mejor, según algunos pensadores. La mayoría de los mortales le temen a la muerte. Lo interesante es que los suicidas no. Morir es lo único que dan por hecho. El miedo latente de los suicidas es a la vida. Los suicidas temen enfrentar la vida porque no cuentan con las suficientes herramientas para vivir. No saben cómo sobrellevar la vida. En la mayoría de los suicidas sucede que los que los rodean tampoco saben cómo. En un abrir y cerrar de ojos, con el más mínimo pretexto, la vida y sus matices se presenta ante sus ojos en blanco y negro con puertas cerradas de un solo golpe. La mente de quien ha pensado en el suicidio gira irreversible en un agujero negro que consume todo: colores, sueños, hogar, familia.

Tres veces me ha tocado mirar de cerca a los ojos de la muerte y me ha dolido profundamente que, habiendo tantos millones de gentes, precisamente me haya tocado a mí presenciar el suicidio de tres de mis mejores amigas.

P: Mujer de clase social media baja. Complexión delgada. Ojos negros, grandes; de descendencia española. Amigable, algunas veces introvertida, de buen corazón y muchas inseguridades. Casada desde los 18 años con un hombre de familia acomodada, extrovertido, atractivo (demasiado para ella, según sus comentarios) A los dos años de haber dado a luz a una preciosa niña su esposo le pide el divorcio para rehacer su vida con otra. Alega celos injustificados que lo orillaron a aventurarse en lo que tanto le reprochaban. Un día cualquiera en que le toca pasar a buscar a su hija, mete la llave en la cerradura de su ex casa, desesperado al escuchar el llanto desconsolado de la niña. Entra al cuarto y encuentra a la beba parada en el barandal de su cuna, en piyamas todavía, gritando desconsolada al mirar el cuerpo colgado de su madre que se balancea junto a ella.

V: Cara de muñeca de porcelana, delgada, amigable. Clase media alta. Huérfana de madre desde que nació, abusada físicamente a los doce años. Se casa a los veinte con un atractivo hombre diez años mayor que ella, divorciado, involucrado en negocios ilícitos. Después de cinco años de casada, su esposo inicia el trámite de divorcio y le quita a su pequeño hijo alegando inestabilidad emocional. Después de años de no poder ver a su hijo y de una vida azarosa, V de un solo trago, se toma una botella de insecticida. Por suerte sus vecinos pudieron llevarla al hospital a tiempo. Meses después de su fallido intento de suicidio todavía eructaba los vapores del insecticida. Por segunda vez V intenta suicidarse. Sin espavientos ni avisos. Tras años de no saber nada de su único hijo, después de la fiesta del día de las Madres, se cuelga de la mata de toronja del patio de su casa. Hay que cortar la soga y bajarla del brazo de la pobre mata. Cuando le quitamos la cuerda de tender ropa de su cuello amoratado pude ver detrás de sus ojos bañados en sangre la mirada fría de la muerte. Comienza a toser y con la mirada perdida dice no reconoce a nadie. Puntos de sangre le decoran la piel de alrededor de los ojos. La acostamos por un momento en la cama del cuarto intentando calmarla. Se levanta de repente para subirse y bajarse del colchón repetidas veces diciendo frases incoherentes. La llevamos al hospital. Ahora se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico. Perdió definitivamente la custodia de su hijo.  

La tercera de mis amigas, G, espera a la medianoche. Después de una fiesta del diez de mayo, me despierto porque la luz del foco del baño me da de lleno en la cara. Abro la puerta entreabierta y la encuentro tirada en el suelo con las venas abiertas, los ojos desorbitados y la mirada en otra dimensión. Al verme, levanta las muñecas cortadas con una navaja por donde escapa lentamente el líquido rojo. Entro al baño descalza, me resbalo con la sangre regada en el suelo y la abrazo pegando de gritos. Cuando se la llevaron al hospital yo no podía moverme ni dejar de llorar. Cierro los ojos y aún recuerdo el olor a ocre de los coágulos de sangre pegados a la planta de mis pies.

Hablo poco de esto pero es verdad. Ahora comprendo que tuve que vivir estos tres suicidios de mis amigas para poder estar escribiendo hoy este texto. Yo misma alguna vez pensé seriamente en esta alternativa, pero no. El Arte me salvó la vida.

En mi experiencia, una de las soluciones para prevenir el suicidio es inculcar el amor al Arte. El Arte toca el alma. Cuando pierdes tu mirada en una pintura o escultura, te conectas por dentro. Un poema puede hacerte suspirar, un libro es una puerta de salida a millones de mundos que quisieras experimentar. Una melodía puede cambiar tu estado de ánimo. El teatro puede hacerte sonreír o enojar, reflexionar.  

Cuando todos los caminos parecen cerrados en tu mente, dejas de sentir, de percibir lo que te rodea. El arte toca físicamente nuestro Espíritu y es en el Espíritu que podemos encontrar el camino de regreso a casa. Imagina crear Arte en una pintura, un poema, tocar la guitarra, etc. En cada obra que logres estás plasmando algo de ti. En el Arte te das. Das a los demás lo que llevas dentro: sueños, fantasías e ilusiones. Los Artistas mostramos lo que los demás no quieren ver y existe. De eso mismo puedes hablar a través de las letras, música, artes plásticas o actuación. DAR es el camino. Darse uno mismo, lo mejor que tengas: de tus talentos, tiempo, abrazos o una sonrisa a quién más lo necesite. No eres el único que está pasando por esto, somos muchos y tal vez más jodidos.

Todos sentimos miedo, estamos en la era del culto al miedo y ese miedo se encargan de acrecentarlo en las redes sociales donde lo negativo y falso es el pan de cada día. En los noticieros, una noticia amable por cada cien abominables.  Las taranovelas inconscientemente mandan mensajes erróneos de cómo debe ser la vida y conducta de las personas. Cae en cuenta que la mayoría de los malos son seguros de sí mismos, sin miedo a nada. Los buenos están llenos de traumas, dudas y miedo. Cuando están a punto de tirar la toalla a los protagonistas se les aparece un sugar daddy o mami millonarios que les paga todas sus deudas y los lleva a vivir a su Mansión. Mágicamente se sacan la lotería o encuentran a sus verdaderos padres millonarios. La gente cree que esto es real, que es la vida cuando no es así.  

En la vida real no hay más magia que la que tú puedas crear, con tus pensamientos y decisiones de cada día. Los libros están llenos de magia, de conocimiento real. Mientras más conocimientos tengas de la vida, más vas a querer vivirla. No creas en los mensajes amarillistas y falsos propuestos por el mundo para acrecentar el miedo, el chiste es enfrentarlo y vencerlo.     

Si crees que eres bueno en algún área de las Bellas Artes ¡inténtalo! No le des gusto al dolor o al miedo que existe en ti. De nada sirve arrullar los malos pensamientos y sentimientos que te atormentan, sácalos, vuelca tu dolor o incomprensión a través del Arte. Si seguimos fomentando el miedo y la ignorancia seremos devastados como humanidad.

Si te sientes en algún momento agobiado. Si la vida te sabe a mierda. Búscame. Platiquemos acerca de lo que cruza por tu mente o abracemos los silencios juntos. Créeme, te comprendo más de lo que te imaginas. Puedo sentir tu dolor y puedo darte las herramientas que a mí me dieron vida y una vida con sentido (por algo estás ahora leyéndome) envía tus dudas, comentarios, aflicciones al correo aleabreu69@hotmail.com te contestaré por este medio.

El Arte sana, alienta, mueve y transforma todo el dolor del mundo que llevamos dentro.

Zindy Abreu
Zindy Abreu

Narradora y poeta. Promotora Cultural y entrenadora de Ajedrez. Coordinadora de la Sala de Lectura, Leer es crear Libertad y Asesora Educativa de alfabetización y primaria, CEBA, Centro de Educación Básica para Adultos, del 2001 al 2007 para las mujeres del CERESO.

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