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Muro de Berlín: vivir del otro lado y aprender la lección

 

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Él nació algunos años antes de 1989, no muchos. Su padre, un director de industria maderera importante; su madre estudió ingeniería pero no trabaja. Vivían “bien” para los parámetros del Berlín Oriental, estaban acostumbrados a ser frugales, ya sus abuelos habían sufrido lo suficiente y fueron desplazados de su hogar durante la guerra. No les fué tan mal, si a esas vamos, sin embargo, no era suficiente, su hermano adolescente estaba cansado, protestaba, sus padres temían por el; traficaba con productos “del otro lado”, nada del otro mundo: tenis, pósters de estrellas pop, viniles de Michael Jackson, cosas que para quienes crecimos en una sociedad capitalista no era nada, vanidades solamente. Su hermano fue a la cárcel por revoltoso, estaba harto de estar en el sector soviético, del encierro, de los límites, eventualmente escapó, arriesgando la vida. Sus padres decidieron que ya no podían más, él era apenas un niño, 8 años era poco para entender bien qué estaba pasando, sin embargo esa ya no era vida y su familia decidió dejarlo todo y arriesgarse para tener mejor futuro. Le pagaron a lo que conocemos como un coyote y huyeron en parte a pie, en parte en un trabant, sí, de esos emblemáticos de las películas. Se fueron al sur, a Bavaria, poco a poco reconstruyeron la moral de la familia e, irónicamente, unos meses después, en noviembre, el infame muro cayó, ellos no fueron protagonistas de las multitudes saliendo de su “lado”, ellos no salieron en las fotos o videos. Hasta hoy, él tiene una extraña compulsión hacia el consumismo y la facilidad para adquirir “cosas” que quiere, el dinero sí le importa, trabaja duro, pero la carencia de la educación socialista y las barreras culturales a veces, sólo a veces, salen a flote. No es su culpa, nació de ese lado del muro, sólo ellos pueden entender.

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El 9 de Noviembre de 1989, después de años de ocupación Soviética y la llamada “Guerra Fría” que intensificó los esfuerzos por controlar la separada Alemania del resto del mundo, el gobierno de la República Democrática Alemana (Bundes Republik Deutschland) “permitió” que los ciudadanos dejaran sin necesidad de visa o permisos el sector soviético. El resultado no sorprendió; masas acudieron a las fronteras y checkpoints a encontrarse con sus seres queridos, separados en 1961, cuando el muro se levantó.

En 1990 las Alemanias fueron unificadas y el muro (o lo que queda de él) sirve como recordatorio de los errores de la Guerra, memorial para los audaces que quisieron cruzar y fallaron, símbolo como un pueblo se sobrepuso al estigma Nazi y se desarrolló en el aspecto económico, político, social y artístico.

¿Qué podemos aprender de la historia del siglo XX de Alemania? Los errores de una sociedad devastada por la guerra, la persecución de los criminales bélicos que sobrevivieron y la recostrucción de ciudades enteras, y su división, en el caso de Berlín, nos pueden dar lecciones valiosas sobre la resilencia del ser humano individualmente y en conjunto, el poder de las organizaciones y las protestas, y, que EL CAMBIO SIEMPRE ES POSIBLE.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Laura Ramitos es diseñadora gráfica, geek y web master, art lover y curiosa constante. También vende mole los domingos.

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