Ponle Play
Rawayana – ¿Dónde es el after?
El año abrió con harta reflexión para los venezolanos, quienes, casi casi de manera premonitoria ante lo que ocurre en su país, lanzaron un trabajo que invita a la fiesta, pero más a pensar en lo que ocurre después de la algarabía, cuando normalmente viene un bajón. La apuesta es por vibrar permanentemente.
Y como lo que se viene después de la fiesta suele ser compartir experiencia con amigos, invitaron a muchos músicos latinos para hacer una mezcla de temas y sonidos que suena muy agradable, aunque a ratos disparejo.
Su trippy pop encuentra nuevas vertientes, con una estética centrada en la fiesta.
Dry Cleaning – Secret Love
Los londinenses dan continuidad a ese estilo de tensión permanente para hacer todavía más vulnerable la introspección en un disco plagado de contradicciones.
Si antes necesitamos de varios minutos invertidos para encontrar la olla de oro al final del arcoiris, ahora la espera es mucho más larga, pues no se permiten estallar en ningún momento y su sonido es un símil de esa apatía a la que le cantan.
Aunque un tanto más dulces sin llegar a la melodía con melcocha, la agrupación regresó con mayor ironía y sintetizadores todavía más oscuros.
Joost – Kleinkunst
La diversión continúa, y del mismo modo que es imposible ponerse serios con las propuestas musicales absurdas que siempre ha presentado, el rapero neerlandés se sigue dejando llevar por la locura y el ocio.
Es un nerdpop que realmente no va a ninguna parte, simplemente se aparece como una excentricidad que quiere ser una burla de Eurovisión y al mismo tiempo darle la relevancia que merece en el escenario actual.
Es más una excentricidad que una propuesta real, así que como divertimento está genial, pero con el paso de los minutos va perdiendo su gracia.
