En el cine, algunas historias nacen de una idea y otras de una herida. “Los años perdidos de las tortugas” (18 min., drama LGBTQ, 2025) pertenece a este segundo linaje: el de las películas que emergen de una experiencia vital y se transforman, con el tiempo, en un relato colectivo.
El cortometraje surge de una crisis personal atravesada por su guionista y productora ejecutiva, Noelia Depaoli, quien encontró en la escritura una forma de procesar el quiebre emocional de una relación de pareja.
Ese primer gesto íntimo, casi privado, se convirtió años después en una obra cinematográfica que explora con sensibilidad el deseo, la libertad y los vínculos que se transforman.

Una historia sobre lo que no se dice
Dirigido por Verónica Contreras Jasir y producido por Giselle Valdivieso, Eli Luna y Eric Camacho, el cortometraje narra la historia de Camila e Iker, una pareja que llega a un punto de desgaste silencioso.
Durante un intercambio de parejas con Vivian y Emilio —dos personajes bohemios que encarnan una aparente libertad afectiva— Camila se enfrenta a una revelación inesperada: su deseo de vivir y amar de otra forma ha estado latiendo en ella desde hace más tiempo del que imaginaba.
Lejos de construir un relato escandaloso, “Los años perdidos de las tortugas” se mueve en el terreno de lo íntimo, donde los silencios, las miradas y las decisiones no dichas resultan tan contundentes como cualquier diálogo.
El elenco está encabezado por Liz Donnan y Rosaly Graterol, acompañadas por Pedro Caxade, Gabriela Ruiz y el actor en ascenso Gerardo Oñate.
Sus interpretaciones sostienen el tono contenido y emocional del cortometraje, dotando a los personajes de una humanidad que rehúye los estereotipos y privilegia la complejidad afectiva.

Tortugas marinas como metáfora
El proyecto fue seleccionado como ganador de la convocatoria HAZ + CINE de la productora R7D, lo que permitió contar con un equipo técnico profesional para su realización. A este impulso se sumó el respaldo institucional de la Gobernación del Estado de Guerrero y del Instituto de Turismo de Guerrero.
Autogestionado por sus productores, “Los años perdidos de las tortugas” se filmó en colaboración con el Campamento de rescate tortuguero Los Quelonios, integrando de manera orgánica la labor de conservación ambiental a la narrativa del film.
El universo de las tortugas marinas funciona como metáfora del tiempo, de los ciclos y de los regresos necesarios. La película está dedicada al Sr. Ángel, protector de las tortugas marinas de Guerrero, cuya entrega y compromiso marcaron profundamente al equipo durante el rodaje.

Reconocimiento internacional
Tras su estreno, el cortometraje inició un sólido recorrido por festivales internacionales. Fue reconocido con el Premio Espíritu del Mapache en el Festival Internacional de Cine de Ciudad Madero y obtuvo el galardón a Mejor Film LGBT en el Festival de Cine Indie de Barcelona.
Actualmente se encuentra nominado a Mejor Cortometraje Latinoamericano en el Festival de Cine Independiente de Madrid, ha sido selección oficial en más de once festivales alrededor del mundo y recibió la nominación Work of Excellence en el Festival de Cine de Buenos Aires.
“Este corto esperó tres años para producirse. Se realizó con la gente indicada, en el momento preciso. Valió la pena la espera”, afirma Noelia Depaoli, sintetizando el espíritu de una obra que necesitó madurar antes de encontrar su forma definitiva.

