La obra de Vicente Leñero, dirigida por Benjamín Cann y Miguel Santa Rita, convierte la espera cotidiana en una experiencia escénica que conecta con la nostalgia, la ternura y los vínculos familiares, invitando al espectador a un viaje emocional hacia la memoria compartida.
“La visita del Ángel” desarrolla su historia en un espacio doméstico que concentra la vida entera: una cocina. Ahí, una pareja transcurre el día mientras espera la llegada de su nieta.
La acción se construye a partir de esa espera y de las conversaciones que la acompañan, donde lo cotidiano se abre paso entre recuerdos, anécdotas y silencios que revelan una relación forjada en el tiempo.

La obra no persigue el conflicto tradicional ni un clímax evidente. Su fuerza se encuentra en la observación minuciosa de la rutina: preparar alimentos, ordenar objetos, leer el periódico, comentar lo inmediato.
En ese transcurrir aparecen fragmentos del pasado y reflexiones que surgen con naturalidad, como si el diálogo fuera una extensión de la vida misma. La visita anunciada funciona como un punto de encuentro entre generaciones y también como un detonante emocional que reordena el espacio y la memoria.

La nostalgia se instala de forma natural a lo largo de la puesta. Aparece en los gestos mínimos, en la espera compartida y en la manera en que los personajes habitan un tiempo que parece suspendido. La escena invita a observar de cerca aquello que suele pasar desapercibido: la repetición de las acciones, la paciencia cotidiana y los afectos que se sostienen en lo simple. Desde ahí, el público reconoce fragmentos de su propia historia y los mira desde una cercanía íntima y casi involuntaria.
La dramaturgia de Vicente Leñero propone un retrato sensible de la vida familiar y del paso del tiempo. El texto permite observar cómo la rutina guarda una carga emocional profunda y cómo la memoria se manifiesta tanto en lo que se dice como en lo que permanece en silencio. La obra avanza sin prisa y confía en la potencia de lo íntimo como motor escénico.
La puesta en escena provoca, casi sin proponérselo, un ejercicio de memoria personal. En escena se activa un viaje hacia la infancia, hacia esos momentos de cercanía con los abuelos, con la casa familiar y con una forma de convivencia que muchos reconocen como propia. La experiencia se siente como un regreso al pasado que permite mirar el presente desde otro lugar y proyectarse incluso hacia el futuro. Incluso quien se acerque a la función desde una actitud distante termina involucrado emocionalmente. La visita del Ángel apela a la ternura y a los vínculos familiares con una honestidad que conmueve.

Bajo la dirección de Benjamín Cann y Miguel Santa Rita, la puesta en escena privilegia la contención y la cercanía. El trabajo actoral de Juan Carlos Colombo, Silvia Mariscal y Jesusa Ochoa Leñero construye una atmósfera de presencia constante, donde cada pausa, cada mirada y cada movimiento refuerzan la sensación de estar frente a un fragmento de vida observado en tiempo real.
La visita del Ángel confirma la vigencia de un teatro que encuentra fuerza en lo íntimo y en lo cotidiano. La obra se apaga en escena y permanece en la memoria del espectador como un eco suave, marcado por la cercanía emocional y por la sensación de haber acompañado un instante de vida real. Más que una conclusión, la puesta deja una resonancia que continúa dialogando en silencio después de la función.
FUNCIONES
*Lugar: Foro Lucerna
*Género: Drama
* Temporada: Del 16 de enero al 1 de marzo de 2026
Horarios: Viernes 20:30 h, sábado 19:00 h y domingo 18:00 h
*Duración aproximada: 90 minutos con intermedio
*Clasificación: A partir de 13 años
*Boletos: Entrada general $500
Texto y fotos: Alma Olivares
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