Sofía tiene 14 años. Su mamá desapareció en el internado donde trabajaba. Una tabla ouija le revela que debe buscarla ahí. Se inscribe en el internado para encontrar el cuerpo de su madre.
El orfanato: La posesión / Tu Sangre (2024)
Dirección y guión: Guillermo Barreira Pérez
Más allá de sus pasajes extremadamente sangrientos, El Orfanato no tiene grandes sustos que ofrecer, aunque sí desarrolla grandes momentos de tensión.
No importan tanto las inconsistencias a lo largo del filme ni las prisas evidentes para llegar a esos minutos que nos obligan a no apartar la mirada porque Tu Sangre, nombre original de esta cinta española, intenta ser una cinta clásica de espantos y posesiones.
Haciendo honor a ese formato, el cineasta Guillermo Barreira construye un trabajo en el que se nota el presupuesto precario, pero es ingenioso para darnos varios buenos momentos de sobresaltos y un puñado de buenos sustos.
El filme narra la historia de Sofía, una joven de 14 años que se interna en un colegio tras la misteriosa desaparición de su madre, quien trabajaba allí.
Y tiene todos los clichés del género: ouijas, apariciones fantasmales repentinas, hechos de sangre y el inevitable triunfo del mal.
Parte de situaciones incluso ridículas para llevarnos a esos minutos en los que queremos ver y no la pantalla, entonces, se convierte en un compendio de conflictos desafornutados con pasajes resueltos con mucha creatividad, convirtiéndose en un filme desarticulado que se queda en nuestra mente por su violencia visual.
Es entonces un trabajo contrastante, no precisamente a propósito, porque carece de la fuerza dramática para llegar a esos puntos de terror que sí están bien logrados.
La apuesta por la delgada línea que divide lo demoniaco de lo divino se queda a medias, hay decisiones que no se entienden más que por la aparente falta de recursos económicos y no logra sostenerse con seriedad, pues, para colmo, ni siquiera intenta un tono distinto para suplir sus carencias narrativas.
Su aire añejo despierta nuestro interés y las tomas de ubicación que nos dan indicios de un sitio maldito sin exagerar el discurso visual funcionan bien, pero fuera de eso se presenta como una ocurrencia tras otra antes de mostrarnos la dichosa sangre que promete.
Hasta los diálogos se atropellan por la intención del filme de llevarnos veloz a esos momentos en donde los fantasmas se apoderan de la escena y dan aviso de que todo va a salir terriblemente mal.
El entretenimiento sangriento funciona bien cuando el cineasta se deja ir con todo su sadismo, lo demás se queda como un simpatico ornamento perdido en un segundo plano.
