Alerta Extinción: Esos mentados hongos

Alerta Extinción: Esos mentados hongos

Alerta Extinción: Esos mentados hongos

Un hongo almacenado en una instalación gubernamental sale al exterior y causa estragos en el mundo.

Alerta Extinción / Cold Storage
Dirección: Jonny Campbell
Guión: David Koepp

Alerta Extinción aprovecha muy bien la paranoía colectiva que nos heredó la pandemia para invitarnos a reírnos un rato de la imbecilidad humana, esa que se alimenta de nuestro egoísmo y cerrazón.

Es raro, pero David Koepp nos ha acostumbrado a dos de harina por una de cal, porque es increíble que sea el autor de guiones tan increíblemente divertidos como los de Jurassic Park o Spider-Man y de repente aparece con trabajos tan desiguales como la adaptación de su propia novela Cold Storage.

O es que acaso Johnny Campbell no supo sacarle tanto jugo al aire de serie b de una suerte de parodia de los Body Snatchers o cualquier otra cinta que nos muestre como organismos que no conocemos acabarán por destruirnos como humanidad usando nuestros cuerpos como arma.

Porque tiene muchos elementos que prometían, como su humor oscuro y el aire terrorífico combinado con la ciencia ficción.

No intenta causarnos miedo, es un hecho. Pero eso no indica que no se dé un gran baño de suspenso y de paso nos salpique de buenas dosis de ansiedad al momento que cada uno de sus personajes se encuentra cerca de un hongo que convierte a sus infectados en una especie de zombi.

El humor juguetón del cine de aventuras se potencia con cada nuevo pasaje en el que la lógica no coinciden, en el que es notorio que todo se trata de un invento y una gran broma, no porque no tenga bases posibles, sino porque las explora de tal modo que se sabe que el fin último de esta cinta es hacernos reir.

Es una obra menor que no intenta ser más, pero está lejos de nuevos clásicos que combinan el chiste con el exterminio y una estética camp que justifica con el color y lo torpe con lo artificial de sus efectos visuales.

Su simpleza a veces molesta, porque, aunque por lo que se ha mencionado de la novela en la que se basa, no parte de una obra tremendamente pulida y de inmenso acabado, al menos pudo superar la barrera de la repetición constante de tópicos recuerrentes de este tipo de filmes.

Hay dos formas de verlo: o afianza el chiste con una serie de personajes entre inocentes y bobalicones que pueden salvar al mundo con puro sentido común o se asemeja a cualquier producto de los tres chiflados, que prefiere concatenar situaciones simplonas pero simpáticas para salir de la sala con una sonrisa aunque se nos olvidé cualquier cosa de la cinta a los dos días.

Juárez Góngora

Es orgullosamente yucateco. Egresado de la licenciatura en Periodismo en un colegio de la tierra del panucho y el salbut. Le dio por conocer varias zonas del país hasta que se avecindó en la Ciudad de México, donde se dedica a hacer textos para el mundo del internet. Amante de la literatura, melómano, pero primordialmente cinéfilo, de niño repasó películas en formato Betacam una y otra vez, hasta que finalmente, un buen día, fue al cine y de ahí no pudo salir.

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