Imagen: Warp.

Ponle play: discos nuevos de James Blake, Deerhunter y Kongos

Ponle play

James Blake

Un intérprete en plena comunión con un entorno calmo es lo que encontramos en el nuevo trabajo del británico, un disco que se llena de colaboraciones para acercarlo un poco al hip hop, experimento que no funciona del todo, aunque no deja de ser interesante.

En busca de nuevos caminos, el cantautor empuja el soul que le caracteriza hacia otros géneros sin lograr una unión alegre, pero sí atrevida, lo que nos hace pensar en éste como un álbum de transición. No obstante, se da incluso tiempo para probar un “tema de verano”: movido y sin enorme sustancia, pero sí con el ritmo suficiente para pensar en un power hit.

Deerhunter

Un disco de contrastes es lo que trae ahora la agrupación de Atlanta, porque esas ganas desdeñosas de ver todo arder no justifican un trabajo tan limpio y claro.

El pesimismo que abunda en este trabajo no suena tan fatalista cuando teclados y guitarras se esmeran en sonar “amables”.

Si bien las letras intentan que todo luzca desesperanzador, la realidad es que lo que se vislumbra como un final es la falta de cohesión en la banda, pues mientras Bradford Cox le apuesta a las penumbras, la música parece resistirse a un áspero final.

Kongos

Los sudafricanos van por su apuesta más arriesgada de su carrera: con la primera parte de “1929” comienzan un año en el que habrán de presentar una trilogía que no sabemos cómo terminará.

Por lo pronto, el primer episodio es un compilado de temas que se alejan del jolgorio que les caracteriza para enfrentar el reto con un poco más de seriedad.

Sin embargo, el espíritu festivo persiste, aunque sin tanta energía, pues han decidido encausarla en la experimentación con instrumentos menos digitales, consiguiendo una estructura más orgánica y más cercana al legado de su padre.

Juárez Góngora

Es orgullosamente yucateco. Egresado de la licenciatura en Periodismo en un colegio de la tierra del panucho y el salbut. Le dio por conocer varias zonas del país hasta que se avecindó en la Ciudad de México, donde se dedica a hacer textos para el mundo del internet. Amante de la literatura, melómano, pero primordialmente cinéfilo, de niño repasó películas en formato Betacam una y otra vez, hasta que finalmente, un buen día, fue al cine y de ahí no pudo salir.

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