2021 en la música: esos discos internacionales que debiste escuchar

2021 en la música: esos discos internacionales que debiste escuchar

Mdou Moctar – Afrique Victime

Amor y paz al estilo del desierto del Sahara. El de Niger tiende un puente entre lo tradicional y moderno al basar sus interpretaciones en el desarrollo de temas arropado por el folclor tuareg.

Armado con una guitarra, primordialmente, se lanza en una cruzada para combatir la necesidad de dominio de las culturas occidentales, al tiempo que expone sus creencias y la necesidad del ser humano por entender la divinidad.

El mensaje del líder de la banda, Mahamadou Souleymane , es puntual: “si nos quedamos callados será nuestro fin…”. Y sí, es pertinente en muchos sentidos, aunque es evidente que su plegaria es para hacer frente a aquello que amenaza a las culturas de las minorías.

Arooj Aftab – Vulture Prince

La pakistaní perdió a su hermano pequeño y decidió dejar que la música hablara por ella para sacar todos los demonios que ocasionó la pérdida. Pese a que lo más común hubiese sido gritar su enojo a los cuatro vientos, la cantante centró sus ánimos para crear un álbum reflexivo sobre la muerte.

Desde luego, no podía rendir homenaje a uno de sus seres queridos si no usaba como influencia esos sonidos de jazz y folk que identificaron sus existencias, lo que dota de cierta solemnidad al retrato, aunque no por eso deja de lado la alegría que emana al recordar las convivencias y los contextos alrededor de las mismas.

Hasta cortes que se acercan al reggae se pueden escuchar en esta especie de tributo, que al mismo tiempo reflexiona sobre las ausencias de modo elegante y le canta a la felicidad de una existencia que dejó también aprendizajes y buenos ratos.

The Weather Station – Ignorance

Este es un ejemplo de cuando el capitalismo se vuelve personal. Al menos, así intentan enfrentarlo Tamara Lindeman y su banda con un trabajo más rico en matices que sus entregas anteriores y con un espíritu más cercano al jazz.

A ratos monólogo interno, en otros un confesionario, el disco es un compendio de ansiedades que rebosa en instrumentación para darle forma al art pop que proponen con determinada versatilidad.

Es un álbum que asemeja a una gran reflexión, pero con el tiempo justo para permitir que los alientos den cierto respiro a un escenario que a veces se torna sombrío, mientras que los minutos más determinante exigen la presencia de percusiones discretas que dejen que las cuerdas anuncien el dramatismo que se viene.

Little Simz – Sometimes I Might be Introvert

La rapera de ascendencia nigeriana se postra ante la imagen de la mujer negra a la que va reverenciando y describiendo conforme avanzamos en minutos en un álbum que pide a las féminas luchar por sus derechos.

No sólo intenta descifrar el rol de la mujer en el mundo actual, sino que reflexiona sobre su estatus de figura pública y la persona con la que convive en la intimidad, lejos de los reflectores y que se cuestiona a sí misma y su entorno.

Es un ´álbum largo que se divide en tres momentos: aquel en el que reflexiona sobre su condición como cantante, las piezas en las que celebra los avances de la mujer en la sociedad y uno más en el que se permite ser extrovertida, alejándose del concepto que da nombre al disco. Los tres embonan para darle sentido a un formato de conversación que no busca aleccionar, sino compartir.

Amenra – De Doorn

Es normal encontrar canciones sobre pérdidas que suenan más alentadoras que tristes. Los belgas tenían claro que sí íbamos a encarar la tragedia de la muerte no podía ser con tonadas tiernas o esperanzadores, por eso este trabajo es tan lúgubre que los pocos momentos de luz que nos regalan son como un respiro cuando estamos a nada de ahogarnos.

Este plan funesto de los de Cortrique está tan bien orquestado que el centro de este álbum tan oscuro son esos rayitos de luminosidad, convirtiendo este LP en el más religioso de la banda, no porque predique credo alguno, sino por su estructura, que busca conectar con algo más que el dolor y el anhelo terrenal.

Es pues un disco sobre las heridas, profundas, demoledoras, y la voluntad del ser humano para encontrar de dónde asirse para no sucumbir al más demoledor vacío.

Juárez Góngora

Es orgullosamente yucateco. Egresado de la licenciatura en Periodismo en un colegio de la tierra del panucho y el salbut. Le dio por conocer varias zonas del país hasta que se avecindó en la Ciudad de México, donde se dedica a hacer textos para el mundo del internet. Amante de la literatura, melómano, pero primordialmente cinéfilo, de niño repasó películas en formato Betacam una y otra vez, hasta que finalmente, un buen día, fue al cine y de ahí no pudo salir.

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