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2016, la posverdad

Hace unos días la Universidad de Oxford dio a conocer la inclusión en su diccionario para la edición 2016 de la palabra posverdad (post-truth), como una manera para explicar o proponer razonamientos para dar respuesta a los fenómenos políticos y sociales que caracterizan al año que termina.

La propuesta o reflexión teórica que vio la luz a principios del 2000 ha sido recuperada por diversos autores americanos y europeos, podría ser la explicación más certera para entender lo que este año deja en México y obvio, en el mundo entero.

Desde un Presidente y una clase política que se niegan a escuchar demandas apremiantes ante la cada vez más reducida calidad de vida y poder adquisitivo, factores que pierden terreno ante la impunidad y corrupción como única respuesta. Por otro lado, en el mundo las cosas no caminan por buen rumbo, el regreso de grupos conservadores al poder en países estratégicos de Europa, golpes que cimbran en la estabilidad de Unión Europea (llámese Brexit), hasta triunfos presidenciales que parecían solo posibles en Los Simpsons. De América Latina ni hablar, sufre de los mismos males que afectan a México.

El oriente vive un claroscuro, lo cual no les impide avanzar en sus planes de expansión y quedarse con el mundo. Que todos lleven algo hecho en China o con petróleo del Medio Oriente.

Por todo lo anterior es que la posverdad ocupa un papel importante para interpretar lo que nos pasa. El concepto habla de las interpretaciones y visiones personales que cada quien puede tener sobre lo que considera como verdadero y/o ilegítimo, estas pueden estar por encima de la realidad, por lo que es una ventana a la subjetividad al 100%. Es un reconocimiento (si así sele puede llamar) a la diversidad de perspectivas que se potencializan gracias al poder de las redes sociales y el internet, más aún que se vuelven tan tangibles como el NO popular para la paz en Colombia o el resurgimiento de corrientes pro nazis en varios puntos del mundo.

Zygmunt Bauman ya había planteado como parte de su ‘modernidad líquida’ que estos micro espacios o foros personales de proyección podrían ser un peligro, ya que aíslan al individuo maximizando su aislamiento de las discusiones públicas. Todo se ha vuelto una exposición libre de ideas sin la construcción de diálogo, reflexión y conclusiones.

La realidad contemporánea abre un debate sobre lo que también puede ser y no juzgado, lo menos calificado es la óptica de donde provenga, ya que todas son válidas. Es en este punto en el que la posverdad se enfrente a su más complicada argumentación, el llevar el relativismo al extremo ante una efímera e hipercomunicada realidad.

La verdad se ha vuelto un punto confrontación sobre las múltiples observaciones, interpretaciones y justificaciones que se puede generar en torno a un asunto. No por algo las ‘ofensivas‘ (para algunos) palabras que Donald Trump lanzaba a los mexicanos y migrantes lograron cautivar a un público que se vio representado en su versión de la verdad, en su visión de lo que debe de ser el ‘American way life‘.

Oscar Mendoza

Comunicólogo de profesión. Chilango por nacimiento, yucateco por adopción y convencimiento. Interesado en temas sociales, justicia, derechos humanos, tendencias, moda, comida, música, arte y culturas. La política me apasiona y las rarezas me hacen perder la cabeza. Creo en el fin de mundo y espero el colapso zombie.

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